El director ejecutivo de Huella digital escribe sobre las brechas de desarrollo territorial: “Es muy importan

2022-11-20T08:00:00.0000000Z

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Diario Financiero

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CURATORÍA POLÍTICA

Brechas de desarrollo territorial, una oportunidad para la colaboración Las brechas respecto de las oportunidades de desarrollo y bienestar predominan a lo largo del país. La bajada de políticas públicas, empezando el mundial En el fútbol toda jugada debe terminar en remates al arco para aumentar las posibilidades de convertir, de la misma forma en las políticas públicas es necesario aumentar el volumen de actores involucrados, gestores y ejecutores para atender con pertinencia el extenso y diverso territorio del país. En ese espacio es donde los esfuerzos, análisis académicos y de planificación deben traspasar el papel y convertirse en caras con nombre y apellido, con una historia determinada y, lo más importante, en un apoyo concreto, en lo que denominamos la bajada de las políticas públicas. Es ahí donde el deseo, tan humano, de ser parte de un propósito más grande que nuestra propia existencia tiene un espacio para aflorar. En Chile, según Centro de Políticas Públicas UC, existen más de 319 mil organizaciones de la sociedad civil (OSC) inscritas en los registros. Cerca del 80% de ellas son organizaciones comunitarias funcionales, juntas de vecinos o uniones comunales, en el 20% restante las fundaciones y asociaciones ocupan un lugar importante, logrando pasar del 6,8% en 2015 a un 9,4% al 2020. Tenemos acá un potencial enorme de trabajo mancomunado y solidario que las políticas públicas deben integrar desde su creación, ejecución, medición de impacto y corrección permanente, es el equipo que debe conformar la política, el Estado, la sociedad civil organizada y sector privado para convertirnos en un plantel robusto capaz de generar grandes triunfos, y ganarle por goleada a la desconfianza y el desencuentro. Stripe, Patrick Collison, en el memorándum en que informaba de la eliminación del 14% de su personal, a inicios de este mes. La creencia de que el boom digital provocado por la pandemia continuaría y la abundancia de liquidez, gracias a las tasas cercanas a cero en EEUU y Europa, alimentaron rondas de financiamiento y planes de expansión no rentables. Ahí está Bolt. En mayo, la fintech despidió a un tercio de su personal, cuatro meses después de alcanzar una valoración de US$ 11.000 millones, tras una serie E de financiamiento por US$ 355 millones. “Apenas hace unas semanas, la gerencia general nos decía que todo marchaba bien. Nos engañaron”, escribió entonces un trabajador despedido en el foro de moda: Blind. Para inversionistas, como los que están presionando a Google para que reduzca su plantilla, el crecimiento no siempre es justificado. “Tengo amigos en Twitter que ganan más de US$ 300.000 por año y trabajan entre 10 y 15 horas a la semana”, se queja un usuario de Blind, donde de forma anónima profesionales pueden intercambiar mensajes sobre sus lugares de trabajo. Un exempleado de Twitter confirma la versión y dice haber renunciado porque pasaba aburrido. Otro afirma que son pocos en la industria que realmente trabajan desde 2020. “Coasters” (posavasos) es el término que se usa para describir a quienes no hacen ningún esfuerzo por el salario que reciben, incluso por sumas de siete dígitos. La serie Silicon Valley de HBO reveló este secreto a voces de la industria. Una cultura a la que las altas tasas de interés, y la demanda por rentabilidad de los inversionistas, así como una inminente recesión, han puesto fin. Una tormenta Para Petrone, analista de Global Data, la desaceleración económica es solo una parte de lo que ella considera una trilogía de factores. “Las empresas tecnológicas, especialmente las redes sociales o las que se basan en datos de los consumidores, enfrentan una crisis de identidad. Tienen que repensar su negocio. Por un lado, tienes un menor crecimiento (de la actividad en línea y la publicidad), pero también tienes más regulaciones y el cambio de Apple IOS está afectando a muchos, incluyendo a Meta”, explica. Los dos últimos puntos se refieren al aumento de regulaciones en manejo de datos personales, especialmente en Europa, donde el Acta de Servicios Digitales limita el uso de algoritmos e información de los consumidores para publicidad dirigida. A consecuencia de este cambio, explica Petrone, Apple modificó el año pasado sus políticas de privacidad, permitiendo a los usuarios bloquear el acceso de su información personal y envío de datos de su actividad en línea. Esto supone una doble amenaza para empresas como Meta, que reciben gran parte de sus ingresos, de ofrecer un servicio de publicidad dirigida y de rastreo de la efectividad de esos anuncios. Para algunos analistas, no es la recesión, sino Apple, la que está golpeando los balances. Petrone cree que las grandes tecnológicas tienen tecnología suficiente para enfrentar los cambios en la industria, pero deben actuar en reajustar su negocio. Por lo pronto, todo anticipa que aún no hemos visto el final de la tormenta que sacude a Silicon Valley. no se conocen y hacen demos y canciones. Hay una promiscuidad creativa y un espíritu de apertura muy distinto a Chile, que para mí fue porque soy tímido y es como trabajar el músculo de salir al mundo”. Stipicic cuenta que la primera mitad de su vida laboral la pasó prácticamente encerrado. Las pegas le llegaban de milagro, dice, o por boca a boca. “Y me acuerdo que un año dije ‘tengo que tratar de ser un poquito más social’, e hice una lista de personas a las que quería contactar. Esa vinculación fue consciente, porque sé que me cuesta, el productor tiende al hermetismo y a la cosa ermitaña. Pero el lobby y los contactos también son pega y hay que tratar de llevarse bien con la gente, que cuando trabajas con alguien esa persona se lleve una buena impresión de ti, no solo en lo profesional, también en lo humano”. -¿Qué hace exactamente un productor musical? “Siempre lo explico pésimo. Pero trato de partir por la palabra producir. Si soy productor de sillas, por ejemplo, me preocupo de que la madera sea la que yo creo que tiene que ser, que la persona que la va a barnizar sea la adecuada, que el diseño funcione. En música te juntas con un artista o un sello y vas tomando decisiones: cómo queremos que suenen las canciones, revisemos la letra, qué se quiere decir, cómo se canta, cuál es la estética. Y luego toda la parte final; grabar, mezclar, masterizar. Hay productores que son más compositores, otros más ingenieros o más gestores, que funcionan como autores intelectuales y convocan a otros”. -Trabajas con muchos músicos chilenos como Gepe, Javiera Mena, Rubio, Gianluca y Princesa Alba, entre muchos otros. ¿Cómo es el desafío de producir distintos estilos musicales? “Creo que todo lo que hago es relativamente pop. Mi búsqueda es que la música sea honesta, que no suene genérica. Los artistas te guían, te traen un mundo, una estética, un relato. Si eres técnicamente competente y capaz de llevar a cabo lo que a ellos se les está ocurriendo, fluye. Ahí entra también la psicología, porque a veces tienen miedo a perder lo ganado, o se sienten más viejos y obsoletos, y el camino equivocado sería ponerlos a hacer reggaetón. Mejor es ayudarlos a ser ellos”. Recalca que no tiene ningún prejuicio en el reggaetón. “Con todo el hate que recibe, el reggaetón de alguna manera ha logrado cosas por la cultura latinoamericana. Aunque mucha gente diga que no es música, que no es arte. En Chile me parece increíble que haya gente como Polimá Westcoast, traspasando barreras con tan poco pudor, siento que nos hace bien”. -¿Y cómo ves el resto de la escena musical chilena? “Chile tiene artistas talentosísimos. No me deja de impresionar y siempre los ha tenido. La escena musical chilena lo que necesita es más autoestima. Yo pienso que la música chilena es maravillosa. En general, no solo en la música, tenemos ese discurso nacional de sentirnos poco. ¿Quién inventó que Chile no tiene cultura? Nos convencimos de eso. Somos un accidente geográfico y no hay que ser esotérico o pachamámico para pensar que eso tiene una repercusión en la cultura. Desde chicos nos han enseñado que hablamos mal, pero eso se llama acento. Y a veces en otro país te dicen ‘qué lindo tu acento’. Es lindo porque es rarísimo. Somos una rareza geográfica y cultural”.

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